viernes, 4 de junio de 2010

Mi mamá no me deja

Territorialidad y capitalismo, una vez más, en el centro de un conflicto


El escándalo generado en torno al tema de la “Flotilla de la Libertad” me puso a pensar, una vez más sobre el conflicto del Medio Oriente.

Quisiera evitar caer en el fácil lugar común de criticar al sistema capitalista, pero no puedo eludir la idea de que la territorialidad, como es concebida hoy en día, especialmente en la zona en cuestión es, en el fondo, un legado, un residuo más de ese sistema (que también ha traído innegables bondades al mundo).

Yo me pregunto ¿cuál es la lógica de matarse por un pedazo de tierra que claramente puede ser compartido? Tanto Israel como los Palestinos (o quienes pretendan ocupar ese espacio en el mundo) tienen culpas en el asunto, sin embargo yo encuentro más razonable olvidar esas ideas de “lo que es mío es mío, y no es tuyo” y lograr convivir mínimamente en paz.

Siendo Israel, o parte de él, una tierra sagrada para más de una religión la cuestión sobre no poder compartirla resulta estúpida en extremo (tanto israelíes como palestinos reclaman esa tierra para sí y sólo para sí mismos).

No sé como criarán a sus hijos las personas implicadas en este conflicto, pero si es predicando con el ejemplo, tendremos pronto una generación de jóvenes que no compartirán siquiera un caramelo.

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